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Dura: 1 Hora 31 Minutos 17 Segundos
Título original
Las cicatrices
Año
1967
Duración
102 min.
País
España
Director
Pedro Lazaga
Guion
Gregorio Almendros, José Antonio Cascales, José María Palacio, Rafael Sánchez Campoy, H.S. Valdés
Música
Antón García Abril
Fotografía
Francisco Sempere
Reparto
Pedrín Benjumea, Conchita Núñez, José Bódalo, Alfredo Landa, Pepe Rubio, Antonio Martelo
Productora
Producciones Internacionales Cinematográficas Asociadas (PICASA)
Género
Drama | Biográfico
Sinopsis
Pedrín Benjumea es un joven que sueña con llegar a ser torero. Su padre, que por su trabajo ha visto muy de cerca el lado duro y sangriento de la fiesta, se opone a la afición de su hijo. Sin embargo, apoyado por su hermana y con sus camaradas "Curro" y "El Tormentos", va de cortijo en cortijo toreando cada noche, superando las diversas barreras que se le presentan para llegar a convertirse en una gran figura del toreo. (FILMAFFINITY)
Dormía el rey don Rodríguez acostado en la su cama: La pierna izquierda encogida, la diestra, más estirada. (la otra pierna, la de enmedio... es costumbre no mentalla) Dormía plácidamente: Hay que ver lo que roncaba, so la lana del embozo de su manta zamorana. La reyna doña Sonsoles, que al su lado estaba echada, roncaba un aria da capo que ni la María Callas... Y antes de que cante el gallo... (que lo suele hacer al alba, porque sepan las gallinas quién les canta y quién les manda...) con el rostro demudado, ¡Don Rodríguez despertaba! : -"¿Qué es aquesto? (Diz el Rey) ¿Quién mi sueño sobresalta? ¡A mí la guardia moruna del Ministro Rub-al-Kaaba!" Y avanzando entre las sombras que rodean la su cama... ve que crece, ve que avanza... la silueta recortada de un espectro, de un fantasma... ¡Vive Dios que miedo daba! Entre nubes de sulfuro y otras de canela en rama, a los pies del rey Rodríguez el espectro da la cara: Va vestido de uniforme, calzón corto, con polainas... y, esparcidas por el pecho, quien en ello se fijara... no verá que lleve estrellas, sino bujeros de bala. LLeva gafas redonditas -las que John Lennon llevara- y así... visto desde lejos, se da un aire con Azaña. Noble porte, talle recio, cabellera ya entrecana... Y quién es y a qué ha venido, allí mesmo lo declara: -"¡Yo me llamo Juan Rodríguez: Soy tu abuelo... noramala. Y aquí vengo por decirte cuatro cosas a la cara! "-"¿Tú, mi abuelo idolatrado, el que Franco me matara? ¿Tú, la víctima primera de entre todas las de España? " -" ¡Ese soy... y menos coba! " -" ¡A mis brazos, camarada! " -"¡Quita allá!... Menos abrazos, que de mí no sabes nada: Si supieras, no le harías lo que estás haciendo a España" -"Abuelito fusilado... ¿No será que estás de guasa? ¿No te dieron matarile los del trapo rojigualda? Pues que sepas que tu nieto -que por algo es el que manda- va a volver a la contienda otra vez las dos Españas: ¡Y esta vez verás, abuelo... que es la nuestra la que gana!" ¡Una España progresista, federal-republicana, asimétrica y cubista de la noche a la mañana! "El abuelo fusilado mírale y no dice nada... Mírale muy fíjamente, con su cara de fantasma, una cara que parece que es de cera, por lo blanca... Y por ella, mansamente, una lágrima resbala (que la cara, según dicen, es el espejo del alma...) "Ya son setenta los años que llevo criando malvas en el cielo del Olvido, y no sé lo que me pasa... pero me llena de rabia que mi muerte y la de tantos no sirviera para nada. Allí estamos a millares los que la guerra matara... con su poquito de gloria, con su poquito de infamia. Padres, tíos y sobrinos, abuelos de media España. Allí todos somos uno... ya no hay rojos, ya no hay fachas, vencedores ni vencidos... Sólo queda la enseñanza de saber que el fanatismo es quien miente y es quien mata. Otros muertos más recientes pueden dar de ello palabra... (y no veo que por ellos se te mueva pié ni pata) Ese es todo mi mensaje, mi mensaje de fantasma: No nos metas a los muertos de comparsas en tu causa. No te cuides de los muertos... cuídate de los que matan, los que han hecho de la muerte su más próspera jugada. Ahí te quedas, Rey Rodríguez... Ahí te quedas en tu cama. Yo me voy al otro barrio y allá tú con lo que hagas.
Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen. Henry Ford (1863-1947) Industrial estadounidense.